~ La amistad entre Donald y Goofy

 

Está claro que para tener amigos como Donald, preferible no tener ninguno, o como reza el dicho (en todas sus variantes): De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.

(Las viñetas son tan explícitas que hacen innecesaria la traducción.)

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~ ¿Dónde está la buena suerte?

Una vez leyendo una guía de mano, de esas en que se detalla el bar típico de tapas de la cuidad, o el fabuloso sex-shop que promete toda clase de artilugios, entre ofertas y pisos en venta a precio de ganga y a 50 m. escasos de la maltratada orilla del Mediterráneo, me topé con un pequeño recuadro que destacaba por su sencillez. Escrito sin ningún alarde tipográfico, acallaba toda la pléyade de “vendos” o “compros” y te invitaba a leer simplemente una breve:
leyenda china

Hace muchos años, comienza una clásica leyenda china, había un hombre que tenía un caballo y un hijo. Un día su caballo se escapó de la cuadra y huyó a las colinas. «¡Tu caballo se ha escapado! ¡Qué mala suerte!», le dijeron sus vecinos. «¿Por qué?» dijo el viejo chino. «¿Cómo saben que es mala suerte?».

Efectivamente, la noche siguiente el caballo regresó a la cuadra, junto con 12 sementales. El hijo del granjero, al ver a los 12 sementales y a su caballo en la cuadra cerró la puerta y echó el cerrojo. Al enterarse los vecinos de esta noticia, corrieron a casa del granjero para decirle: «¡Oh, tienes 13 caballos ahora! ¡Qué buena suerte!». El viejo chino les contestó: «Cómo saben que eso es buena suerte?».

Unos días más tarde, su hijo estaba tratando de domar a uno de los sementales, cuando fue arrojado al suelo y se rompió una pierna. Los vecinos vinieron esa misma noche para manifestar su tristeza y dolor al granjero, y le dijeron: «Tu hijo se ha roto una pierna, ¡qué mala suerte!». El viejo granjero les respondió una vez más: «¿Cómo saben que eso es mala suerte?».

Efectivamente, unos pocos días más tarde se levantó una guerra y pasaron unos sargentos por el pueblo para llevarse a los jóvenes que estaban en buena salud. Los 10 jóvenes a los que se llevaron, nunca regresaron; pero el hijo del granjero se salvó de ir a la guerra y de morir debido a su pierna rota.

P.D.: Agradezco a su autor la suerte que tuve de leerla y cuyo recorte guardé hace mucho y encontré afortunadamente ayer.